Quien diría? volví, el jueves me acordé de lo mucho que usaba el blog, y lo extrañé de repente me di cuenta que una de las cosas que por mucho tiempo me faltó fue esto. Me gusta escribir como me siento, y es por eso que ahora estoy acá. Hablo de un poco de todo, pasaron muchas cosas desde la última vez que escribí hasta ahora, difíciles de explicar y muchas otras de recordar porque quedaron en ese baúl de 'cosas a olvidar'.
Muchas palabras poca acción, ja ja. Estoy a siete días de volver a Baradero solo por CJS, una de mis ciegas razones de vivir, feliz con ese sentimiento que me pone los pelos de punta, que me ilumina, que me saca esa sonrisa de nene de cinco años con su juguete preferido, con esos ojos con lágrimas que no son de dolor, sino de armonía, de paz; de esa simple paz de volverlos a ver arriba de un escenario con todas las cosas cargadas en la espalda desde ese diciembre 2004. Los admiro muchachos, orgullo siento de ver como la siguen peleando. En fin, son esa irresistible pasión que llevo adentro desde hace 10 años.
Ya se va terminando el año, a días de sentirme un año más vieja, cerrando una etapa como siempre empezando otra y que mejor manera que terminarlo viendo un recital de Callejeros no? esta locura no se explica, no hay límite ni comparación, son mi debilidad y a la vez escucharlos es lo que me hace fuerte, entender que nunca es justa la felicidad, y que sentirlos es como llegar hasta Dios. Digan lo que digan, siempre van a ser lo mejor.
Suena Callejeros lo llevo tatuado atrás del corazón
me cuida la espalda del que quiera gobernarme la razón . . .


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