Dramática sensación,
consecuencia de los esfuerzos arrastrados
por los mismos anhelos y sueños,
que jamás serán alcanzados . . . o tal vez sí.
Desesperante necesidad de mi alma por saciarse,
satisfacerse, acabar . . . llegar al fin.
Incondicional compañera de sentimientos,
tan cálidos como secos y ásperos,
pero de un éxtasis incomparable,
al momento de la meta alcanzada.
Esta loca, tan loca como enfermiza SED,
que nos carcome las entrañas y nos condiciona los pasos,
al momento de caminar juntos por esta ruta.
Experimentar la divina experiencia del dolor y el sufrimiento.
De tener tan seguido la boca tan cerca del piso,
de entrar siempre en contacto con todo y con la nada.
Es esta sensación, las que nos detiene y nos acelera;
y es la misma que nos alimenta
las ganas de seguir pateando este duro
pero mágico camino.
Callejeros.
Eduardo Vasquez

El hueso quiso ser clavel
y otro mediocre quiso ser lo que no es.
El sin sentido es lo que adoramos y no podemos ver.
Ir y venir, volver atrás no me hace nada, nada bien.
Salir a buscar alguna forma,
de algún, en algo que suena bien...
y no morir de sed.
El diablo quiso al cielo ir
pero una loba lo hizo desistir,
El veneno te pone así:
ciego, sordo y con la sangre gris.
Siempre estoy pidiéndole a la luna que salga,
para andar mas inocente,
Siempre voy pidiendo a tus ojos que hablen,
para oír que no me mienten.
Y cerca de la tierra flotar...
al sueño de crecer y amar,
lo han estafado tanto, se quiere matar,
Si no te siento y me hace mal,
es porque soy sensible a la insensibilidad...

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